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MEDITACIONES DE ADVIENTO Y FIN DE AÑO
20 de Diciembre 2011
Amados hermanos y amigos:
Ya estamos en Diciembre, se termina un año más, es época de Adviento, cuando la cristiandad se prepara para celebrar nuevamente el advenimiento del Salvador, el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Hemos sido testigos de algunas bendiciones del Señor para con Su iglesia y nuestra patria estas últimas semanas, como ver consagrado al Señor un nuevo y hermoso templo, el de la Sexta Iglesia de Santiago, Cristo mi Pastor, levantado gracias a la visión del Pastor y Consistorio de esa congregación y al esfuerzo y consagración financiera de los hermanos, pues han logrado reunir los recursos necesarios para su templo y a la vez que generosamente han contribuido para otras obras a través del país. El Seminario nos da otra noticia: la aprobación de la Tesis de Licenciatura de otro seminarista, quien será licenciado esta semana, el hermano Hernán Núñez, quien se suma a los ya egresados, licenciados y ordenados pastores de la I.P.Ch.
También, fuimos testigos de cómo la Teletón superaba con creces la meta presupuestada, gracias a la solidaridad de muchos, pudiendo reunir los recursos necesarios para mantener esta hermosa obra y expandirla en nuestro país. Podríamos seguir enumerando otras bendiciones, o recordar otras de las muchas que hemos recibido este año; mas sólo queremos expresar una vez más nuestra gratitud al Señor por sus muchas misericordias, que se renuevan de día en día, por Su Gracia inefable, maravillosa e infinita, que nos ha protegido, guiado y sostenido por medio de su providencia, en un año que no ha sido del todo fácil para muchos; con conflictos sociales y estudiantiles que han marcado la pauta de los informativos y la agenda política de nuestro país; con crisis económica en países desarrollados que amenaza nuestra estabilidad económica, y que repercute en forma negativa en los fondos de pensiones de la mayoría de los trabajadores imponentes del país; con cambios climáticos que han llevado a escasez de agua lluvia en varias regiones, con zonas en que la sequía ha dañado irreversiblemente la agricultura y amenaza hasta con falencia para el consumo humano.
Y entre estas amenazas y riesgos, vemos una Iglesia bendecida, con pastores, presbíteros, diáconos, miembros, juventud, liderazgo, mujeres y hombres comprometidos, desarrollando proyectos y buscando formas de cumplir la misión de la Iglesia. Hay un despertar hacia la obra evangelística y la revitalización, el desarrollo y la plantación de nuevas Iglesias; hemos compartido la consolidación de obras que podrán pronto ser organizadas como Iglesias, y nos preparamos para trabajar en nuestro plan estratégico y proyección para los próximos 10 años. En efecto, en el próximo Sínodo, en febrero 2012, dedicaremos una jornada completa a analizar y evaluar lo que fue la estrategia y los resultados de la visión y el proceso de desarrollo del 2000 al 2010, y plantearnos frente a los desafíos y tareas de los próximos 10 años. Contamos con las oraciones de nuestros hermanos y la guía del Espíritu Santo para que esa jornada sea de gran bendición para nuestra Iglesia.
Queremos desearle a todos nuestros hermanos y lectores ricas bendiciones del Señor para esta Navidad; que el niño de Belén, el Deseado de toda nación, el Mesías prometido, el León de la tribu de Judá, el Señor y Salvador Jesucristo, razón de ser y motivo único de esta fiesta cristiana, sea reconocido y glorificado en la Iglesia, y también fuera de ella en este tiempo de Adviento y Navidad. Que en medio del tráfago y ajetreo consumista de la época, promovido en grado sumo por los medios de comunicación, por la publicidad que pretende hacer del personaje ficticio creado por una gaseosa internacional hace más de medio siglo el personaje central de esta época, brille la luz del mensaje angelical que anuncia paz y buena voluntad de Dios hacia los hombres objetos de su amor. Ud. yo y cada uno de los creyentes en Jesucristo somos los llamados a levantar nuestra voz para pregonar esta verdad, este mensaje fiel, en medio de nuestra sociedad afanada, distraída, ocupada en compras, regalos, luces, consumo y ajena a lo esencial y trascendente de lo que celebramos. El mejor regalo es el mensaje de la navidad, que proclamaron los ángeles a los pastores en Belén y tantas veces hemos repetido: “ Os doy nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor” (Lucas 2:10-11).
¡Dios les bendiga!

Rvdo. Daniel Vásquez Ulloa
Moderador V. Sinodo IPCH
devasquezulloa@gmail.com
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